jueves, 27 de octubre de 2016

AMOR SE ESCRIBE CON "P"

Hoy ha sido un día repleto de detalles, de esos que pasarían desapercibidos a simple vista, si no se concentraran todos en un mismo espacio. La sonrisa de un niño, las travesuras de un bebé, la valentía de una señora al atreverse con Internet por primera vez, murmurando una cancioncilla para coger impulso con el ratón...
Hoy el amor se escribe con "p".
P de Paro, de prestación, de pedir mimos, de probar cosas nuevas, de poner ojitos a la chica guapa de la silla de enfrente... P de posibilidad...
P de paseo tardío y Pitbull que te regala su mejores besos y cabezazos de amor. Amor de perro, al fin y al cabo... Amor incondicional. Fíjate, ellos no nos miran torcido pensando que podemos ser "raza peligrosa". Y lo somos, la más peligrosa para ellos, el Planeta y nosotros mismos. El Pitbull tiene una compañera de juegos, preciosa, una especie de ratoncita peluda a la que algún desaprensivo no dudó en abandonar con sólo cuatro meses de vida, para suerte de la perrita y alegría de su actual dueño. Me acerco y claro, como con todo ser de cuatro patas, siento una profunda necesidad de achucharla y ella encantada, cuando le cojo la cabeza y le masajeo las orejas.
No todos los mimos van a ser para el grandullón, jolines, que llevo ya un buen rato mirándote y nada, que ni me ves :)
Algún día... Algún día tendré la suerte de encontrar un lugar precioso y amplio donde ser feliz con mi maridito, mis adorados perros y mi gata.

Peligrosos y dañinos son los perros... Son tan peligrosos, que pueden penetrar en tu corazón con una fuerza brutal, capaz de darte la mayor felicidad que existe. Porque amor se escribe con "P"... De peludo.

miércoles, 26 de octubre de 2016

COSTURA PARA PETARDAS

Hoy estaba emocionadísima, porque por fin iba a aprender a coser y a hacer patrones.
El taller de costura comenzaba a las cuatro de la tarde. Sólo yo llegué puntual, así que me dio tiempo a instalarme en una mesa minúscula (cabe decir que el taller en cuestión se imparte en un instituto y las mesas son unas maravillosas superficies de color piscina donde casi no te caben ni los brazos)
Poco a poco, se sucedió un goteo de mujeres, de edades comprendidas entre los treinta y los sesenta y muchos.
Después de que la profesora llegara (diez minutos tarde) y se terminara la verbena entre algunas compañeras, que pareciera que en vez de a coser, van a bailar la jota, se pasó lista y se comenzó la clase.
La buena mujer, me pregunta si sé coser... Ni pajolera idea.
Bien, entonces coge una revista y empieza a sacar patrones... ¿Mande?
Con gesto estupefacto, rebusco en la pila de revistas alusivas a la materia y pillo una al azar, al tiempo que rezo por encontrar un patrón "facilito" que "se haga solo" o contenga "explicación añadida que no me han dado".
Encuentro a mi lado una chica encantadora que, fíjese que cosas, me termina ayudando más que la profesora, ocupada en departir marujeos varios con el resto, es decir, las que saben coser.
Otra compañera, se hace la gentil y me ayuda a colocar los alfileres en el dichoso papelito... Me confundo de color (los planos de patrones tienen más líneas y colores que las líneas de metro) y, en lugar de hacerme un vestido, me estaba haciendo un pantalón. Error de novata, supongo. Imperdonable, puesto que la misma compañera "gentil" se mofaba a gusto de mi seguridad a la hora de ponerme a marcar la línea de corte.
Al final decido hacerme una falda de cuadros bastante mona (y muchísimo más fácil, para qué nos vamos a engañar) que, por supuesto, coincide con el modelito escogido por "Gentil", esta vez toda indignada porque, craso error, no sabía que no se podía coincidir en gusto, oiga...
Otra compañera, también encantadora, quiere hacerse un vestido beige con unos paneles en los costados color marrón. Cuando le sugiero, desde la perspectiva de su espalda, que iría bien el marrón chocolate, me espeta... ES QUE LO QUE LLEVO NO ES MARRÓN CHOCOLATE???? Y me enseña los legings debajo del vestido color café con cara de petarda faltona.
Aguanto el tipo como puedo y pienso, marrón chocolate no se, pero el tono vinagre te quedaría de lujo, pedazo de borde.
Van llegando las seis de la tarde y el ambiente se carga. La profesora decide que con enseñarle a una sola persona a hilvanar, todas aprenderemos al tiempo. Y tenemos que ir detrás de los cuartos traseros de la buena señora, rotando de mesa en mesa, porque sino no nos enteramos de nada.
De tanto forzar la postura en esas maravillosas mesas, termino jorobada y con un dolor de cabeza espantoso. Empiezo a preocuparme cuando me bailan los colores de las líneas de metro... Perdón, líneas de corte.
¿Necesitaré gafas?
No, hija, tú lo que necesitas es una mesa en condiciones y un hilo musical de fondo que no te recuerde a un jaula de Periquitos.
Conclusión, para lo que he aprendido hoy, prefiero ver tutoriales en Youtube.
La costura para marujas petardas no es lo mío...
La semana que viene, me apunto al taller de la mejor profesora de costura que conozco... Mi suegra :)

martes, 25 de octubre de 2016

UN DÍA CUALQUIERA

Me levanto sudada como un pollo mojado. He dormido como "la parte baja que dejamos de llamar espalda" y tengo un catarro histórico.
Tramito la orden a mi cerebro de que debiera desayunar, porque el Paracetamol con el estómago vacío va a ser que no...
Salgo de la habitación como un zombie y me encuentro a mi marido sentado en el suelo y mi gata desayunando junto a él. Debe ser que hoy a nuestra niña peluda le parecía fundamental tener compañía, porque conmigo, después de pedirme el desayuno, hunde la cabeza en el cuenco y dejo de existir. Hola pienso, adiós mami.
Descubro que el tazón de cacao con galletas y canela es mi experiencia religiosa matinal. Paracetamol incluído.
Me asusto al mirarme en el espejo y llego a la conclusión de que el calibre de mis ojeras es del 25, porque llegan hasta el límite entre mi carrillo y mi rosácea.
Lo que viene siendo un poema de cara.
Aún así, me armo de valor y me entrego a la rutina: ducha, crema, más crema...¿He dicho ya crema?
Embalsamada y brillante como un suelo pulido, enciendo el portátil dispuesta a comerme con patatas cuanta oferta de empleo se cruce en mi camino.
Genial. Cero mensajes en los mil anuncios que he puesto. Cero candidaturas aceptadas en los mil portales de empleo.
¿No dicen que hay personas que no se comen un rosco? Yo me los como todos :/
Quizá las galletas no eran suficiente desayuno, pienso...
Pruebo suerte mandando e-mail a otras mil, a ver si suena la flauta, aunque si fuera el teléfono, sonaría igual de celestial.
Después de marujeos variados, un mucho de fiebre y una siesta de campeonato, me doy cuenta de que mi día ha pasado sin pena ni gloria. Muy mal. Esto hay que arreglarlo.
Y me vengo arriba. Me pongo a escribir como una loca. Los cleenex se acumulan y tengo sed. No importa, ya llenaré la cantimplora más tarde.
Mi gata me pide la cena. Me doy cuenta de la hora y de que soy su proveedor particular. Mi marido es su proveedor de ocio oficial.
Tengo ganas de seguir escribiendo, pero me pone esos ojazos gordos y me derrito...
Ya voy, gordy... ¿Tienes hambre?





UNA SERIE DE CATASTRÓFICAS DESDICHAS

Llevo diez años dejándome hasta la bilis en un trabajo desagradecido a la par que mal pagado. He sufrido todo tipo de humillaciones y vivencias que, sinceramente, no le desearía ni a mi peor enemigo.
A esto, hemos de sumarle los largos periodos de desempleo, ansiedad, depresión, el diagnóstico de varias enfermedades, una de ellas degenerativa.
La repentina aparición de tumores (benignos hasta ahora) y de multitud de señales en mi piel, a consecuencia de largos tratamientos y del estrés que supone saber que pones todo de tu parte, pero que algo de ese todo, siempre de torna torcido.
Lo último, despido por ponerme "demasiado enferma".
Conclusión, no se si me habrá mirado un tuerto, habré sido víctima de mal de ojo o sencillamente, habré nacido estrellada, como los huevos.
El caso es que, como no hay mal que por bien no venga, estoy dedicando más tiempo a escribir, a cuidar de mi misma y sobre todo, a encontrar un trabajo un poco más normal... Si es que ese bendito trabajo existe.
En fin... A veces siento que lo que más necesito es retirarme a un pueblo costero y pasar las horas mirando al mar, pintando cuadros y dando largos paseos en bicicleta.

CONTRA NATURA

Este blog nace de mi necesidad de ir "contra natura". Siempre he sido una chica diferente, en todos los aspectos. Esta circunstancia hace que rara vez encaje en los "cánones" establecidos, por lo cual me siento bastante orgullosa... ¿Acaso sirve de algo ser como todo el mundo?
Yo creo que resultaría muy aburrido. 
En este blog quiero plasmar todo aquello que me llame la atención.
Con un poco de suerte, no seré la única chica "diferente" por aquí...
Estáis invitad@s a comentar y, si os apetece, quedaros.
Vera