martes, 25 de octubre de 2016

UN DÍA CUALQUIERA

Me levanto sudada como un pollo mojado. He dormido como "la parte baja que dejamos de llamar espalda" y tengo un catarro histórico.
Tramito la orden a mi cerebro de que debiera desayunar, porque el Paracetamol con el estómago vacío va a ser que no...
Salgo de la habitación como un zombie y me encuentro a mi marido sentado en el suelo y mi gata desayunando junto a él. Debe ser que hoy a nuestra niña peluda le parecía fundamental tener compañía, porque conmigo, después de pedirme el desayuno, hunde la cabeza en el cuenco y dejo de existir. Hola pienso, adiós mami.
Descubro que el tazón de cacao con galletas y canela es mi experiencia religiosa matinal. Paracetamol incluído.
Me asusto al mirarme en el espejo y llego a la conclusión de que el calibre de mis ojeras es del 25, porque llegan hasta el límite entre mi carrillo y mi rosácea.
Lo que viene siendo un poema de cara.
Aún así, me armo de valor y me entrego a la rutina: ducha, crema, más crema...¿He dicho ya crema?
Embalsamada y brillante como un suelo pulido, enciendo el portátil dispuesta a comerme con patatas cuanta oferta de empleo se cruce en mi camino.
Genial. Cero mensajes en los mil anuncios que he puesto. Cero candidaturas aceptadas en los mil portales de empleo.
¿No dicen que hay personas que no se comen un rosco? Yo me los como todos :/
Quizá las galletas no eran suficiente desayuno, pienso...
Pruebo suerte mandando e-mail a otras mil, a ver si suena la flauta, aunque si fuera el teléfono, sonaría igual de celestial.
Después de marujeos variados, un mucho de fiebre y una siesta de campeonato, me doy cuenta de que mi día ha pasado sin pena ni gloria. Muy mal. Esto hay que arreglarlo.
Y me vengo arriba. Me pongo a escribir como una loca. Los cleenex se acumulan y tengo sed. No importa, ya llenaré la cantimplora más tarde.
Mi gata me pide la cena. Me doy cuenta de la hora y de que soy su proveedor particular. Mi marido es su proveedor de ocio oficial.
Tengo ganas de seguir escribiendo, pero me pone esos ojazos gordos y me derrito...
Ya voy, gordy... ¿Tienes hambre?





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