Llevo diez años dejándome hasta la bilis en un trabajo desagradecido a la par que mal pagado. He sufrido todo tipo de humillaciones y vivencias que, sinceramente, no le desearía ni a mi peor enemigo.
A esto, hemos de sumarle los largos periodos de desempleo, ansiedad, depresión, el diagnóstico de varias enfermedades, una de ellas degenerativa.
La repentina aparición de tumores (benignos hasta ahora) y de multitud de señales en mi piel, a consecuencia de largos tratamientos y del estrés que supone saber que pones todo de tu parte, pero que algo de ese todo, siempre de torna torcido.
Lo último, despido por ponerme "demasiado enferma".
Conclusión, no se si me habrá mirado un tuerto, habré sido víctima de mal de ojo o sencillamente, habré nacido estrellada, como los huevos.
El caso es que, como no hay mal que por bien no venga, estoy dedicando más tiempo a escribir, a cuidar de mi misma y sobre todo, a encontrar un trabajo un poco más normal... Si es que ese bendito trabajo existe.
En fin... A veces siento que lo que más necesito es retirarme a un pueblo costero y pasar las horas mirando al mar, pintando cuadros y dando largos paseos en bicicleta.
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