Hoy ha sido un día repleto de detalles, de esos que pasarían desapercibidos a simple vista, si no se concentraran todos en un mismo espacio. La sonrisa de un niño, las travesuras de un bebé, la valentía de una señora al atreverse con Internet por primera vez, murmurando una cancioncilla para coger impulso con el ratón...
Hoy el amor se escribe con "p".
P de Paro, de prestación, de pedir mimos, de probar cosas nuevas, de poner ojitos a la chica guapa de la silla de enfrente... P de posibilidad...
P de paseo tardío y Pitbull que te regala su mejores besos y cabezazos de amor. Amor de perro, al fin y al cabo... Amor incondicional. Fíjate, ellos no nos miran torcido pensando que podemos ser "raza peligrosa". Y lo somos, la más peligrosa para ellos, el Planeta y nosotros mismos. El Pitbull tiene una compañera de juegos, preciosa, una especie de ratoncita peluda a la que algún desaprensivo no dudó en abandonar con sólo cuatro meses de vida, para suerte de la perrita y alegría de su actual dueño. Me acerco y claro, como con todo ser de cuatro patas, siento una profunda necesidad de achucharla y ella encantada, cuando le cojo la cabeza y le masajeo las orejas.
No todos los mimos van a ser para el grandullón, jolines, que llevo ya un buen rato mirándote y nada, que ni me ves :)
Algún día... Algún día tendré la suerte de encontrar un lugar precioso y amplio donde ser feliz con mi maridito, mis adorados perros y mi gata.
Peligrosos y dañinos son los perros... Son tan peligrosos, que pueden penetrar en tu corazón con una fuerza brutal, capaz de darte la mayor felicidad que existe. Porque amor se escribe con "P"... De peludo.
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